Cambiar de un cepillo manual a uno sónico es de esos cambios que cuesta notar en la caja pero se nota mucho en la boca. El Philips Sonicare Serie 3100 es la puerta de entrada de la marca a esta tecnología, con un añadido que se agradece: el sensor de presión, que avisa si estás frotando con demasiada fuerza — algo habitual y que con un cepillo normal nunca sabrías que estás haciendo mal.
Con 285 reseñas ya acumuladas y una valoración de 4,5, no es una apuesta a ciegas. La autonomía de 14 días también ayuda a que sea de esos aparatos que simplemente funcionan sin pensar en ellos.